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Ya mero, ya mero

Hoy le toca a mi escritorio despojarse, reducirse al mínimo: adiós cds, adiós libros infaltables, adiós objetos rituales (mi caja de madera con bolígrafos, mis chinchetas en un canastillo seri, el listón rosa contra el cáncer de mama).

Sólo mis tarjetas para trabajar, mi laptop, la lámpara.

Hoy le toca a mi corcho: colocar el mapa de las rutas aéreas de la II Guerra Mundial que me regaló Jaime, reacomodar las fotos de aviones y pilotos. Adiós a los brazaletes del hospital del 2004 y 2005, adiós a mis pulseras del fonca, de la FIL, al trébol de cuatro hojas.

El lunes será ese día en que nuevamente me adentre mi novela.

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